Artículo original de www.espores.org
Como si de auténticos letreros de neón se tratara, las plantas emiten señales en forma de impulsos eléctricos y pequeños campos electromagnéticos a través de sus flores. Señales que junto con la modificación de su color, aroma y brillo le sirven para comunicarse con los polinizadores.
Un grupo de científicos de la Universidad de Exeter (Reino Unido), había descubierto que las plantas eran capaces de comunicarse entre ellas, alertándose unas a otras de posibles peligros. Mediante la variación de su balance bioquímico, las plantas producen sustancias tóxicas en situaciones de estrés.
Recientemente se ha descubierto que, para favorecer su reproducción, las plantas conversan con los insectos a través de señales eléctricas, informando a sus polinizadores de forma precisa sobre el estado de su néctar y sus reservas de polen.
El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Bristol y publicado por la revista Science Express, hace hincapié que a pesar de que el color, la textura o la fragancia son algunos de los canales habituales de comunicación con los insectos, a veces son insuficientes.
Las plantas, al no poder moverse, parecen haber desarrollado otros medios de comunicación para asegurar su reproducción. Necesitan transportar su polen de un lugar a otro para realizar la fecundación y para lo cual precisan de la ayuda de los insectos.
Mediante la colocación de electrodos en los tallos de petunias, los investigadores demostraron que cuando una abeja se ponía sobre la flor, el potencial eléctrico de la planta cambiaba y permanecía así durante varios minutos.
Generalmente, las plantas contienen cargas eléctricas negativas con campos eléctricos débiles, mientras que los insectos adquieren una carga positiva mientras se movilizan por el aire. Cuando una abeja se acerca a una flor, puede producirse una pequeña descarga eléctrica que le indica si otra abeja la visitó recientemente.
El enigma de la comunicación de las plantas
El interés de Daniel Chamovitz por estudiar las plantas data desde 1990, cuando estudiaba su doctorado en la Universidad de Yale. En su libro "What a plant knows", menciona que las plantas, debido a la falta de movilidad, desarrollan habilidades especiales que las ayudan a subsistir.
Adornamos nuestras casas y jardines con ellas porque nos proporcionan armonía y bienestar a nivel estético. Además, forman parte de nuestra cultura e historia, y empleamos sus propiedades curativas como base para cosméticos, fragancias y medicinas.
Fuente: espores.org